Entre empujones. “Me gritaban que me mandó la Presidenta pero yo ni la conozco. Todos dicen que son democráticos pero no pude decir lo que quería”, contó el comerciante de Villa Elisa a Críticadigital. (Gentileza Diario El Día de Gualeguaychú)
Hasta ayer a la tarde Américo Basilio Firpo era un hombre desconocido para los medios de prensa. Inclusive para los productores rurales que hoy cumplen la jornada 92 de protestas contra las retenciones móviles. Pero Firpo ayer saltó a las primeras planas de diarios y de la televisión.
Durante una asamblea de ruralistas sobre la Ruta 14 a la altura de Gualeguaychú, cuando el dirigente Alfredo De Angeli preguntó si alguien quería decir algo, él pidió la palabra y llegaron las trompadas.
Con 50 años, Firpo administra un restaurante en la localidad de Villa Elisa, a 150 kilómetros del paraje donde recibió las agresiones. En conversación telefónica con Críticadigital, Firpo explicó que cuando pidió el micrófono fue para manifestar su preocupación por el poco movimiento turístico en la ciudad donde él tiene su comercio, debido a las interrupciones en la 14.
“No debería haber abierto la boca, después me sentí un gil", confesó entre nervios y apuros a esta cronista. "Me golpearon por arriba y por abajo, pero gracias a la Gendarmería puedo contarlo, porque me sacaron y me acompañaron hasta el auto”, completó.
Firpo se dirigía desde Villa Elisa hasta Capital Federal, de donde es oriundo. La bronca del comerciante con los ruralistas también tendría otra arista explicativa. Su padre, de nombre Américo, es transportista de la ciudad entrerriana de Victoria. Su madre nació en Concordia.
“Me gritaban que me mandó la Presidenta pero yo ni la conozco. Todos dicen que son democráticos pero no pude decir lo que quería”, contó Firpo. Y explicó: “Yo lo único que quería saber era qué iba a pasar el fin de semana largo próximo. Nosotros vivimos del turismo que viene de Buenos Aires pero cuando la ruta está cortada no llega nadie”.
Durante una asamblea de ruralistas sobre la Ruta 14 a la altura de Gualeguaychú, cuando el dirigente Alfredo De Angeli preguntó si alguien quería decir algo, él pidió la palabra y llegaron las trompadas.
Con 50 años, Firpo administra un restaurante en la localidad de Villa Elisa, a 150 kilómetros del paraje donde recibió las agresiones. En conversación telefónica con Críticadigital, Firpo explicó que cuando pidió el micrófono fue para manifestar su preocupación por el poco movimiento turístico en la ciudad donde él tiene su comercio, debido a las interrupciones en la 14.
“No debería haber abierto la boca, después me sentí un gil", confesó entre nervios y apuros a esta cronista. "Me golpearon por arriba y por abajo, pero gracias a la Gendarmería puedo contarlo, porque me sacaron y me acompañaron hasta el auto”, completó.
Firpo se dirigía desde Villa Elisa hasta Capital Federal, de donde es oriundo. La bronca del comerciante con los ruralistas también tendría otra arista explicativa. Su padre, de nombre Américo, es transportista de la ciudad entrerriana de Victoria. Su madre nació en Concordia.
“Me gritaban que me mandó la Presidenta pero yo ni la conozco. Todos dicen que son democráticos pero no pude decir lo que quería”, contó Firpo. Y explicó: “Yo lo único que quería saber era qué iba a pasar el fin de semana largo próximo. Nosotros vivimos del turismo que viene de Buenos Aires pero cuando la ruta está cortada no llega nadie”.